Andrea Saldaña Mujeres emprendedoras

Nubecita, entre las ramas de los arbustos.

Recomendado por Andrea Saldaña Rivera

 

 

Andrea Saldaña.

Nubecita, entre las ramas de los arbustos. A pesar de que en ese tiempo no hablaba de otra cosa, nunca pude hilvanar una feliz descripción de ella. Un cúmulo de nubes dibujaba su entorno. Sobresalían en esa blancura unos ojos obscuros. En ocasiones reflejaban cierta desesperanza. Parecían animarse cuando la llamaba al regresar de la escuela. Nubecita, entre las ramas de los arbustos. Ahí se escondía con frecuencia. Mis padres estaban de acuerdo en las ventajas de tener una mascota. https://psicologiaymente.com/vida/beneficios-tener-mascota-casa

 

Entre los narcisos huérfanos de flores por sus juguetonas embestidas, yo corría a su encuentro abriendo atropelladamente el improvisado corral. Fingía regañar, recriminar, llamarle la atención. Finalmente, la rodeaba con mis brazos. Su aroma era una mezcla de lluvia de verano, con la brisa de la tarde entre las ramas de los árboles.

Nubecita, entre las ramas de los arbustos.

El cotidiano ritual del baño invertía los papeles. Mientras yo quedaba cubierta de lodo y sudor, ella, envuelta en su frazada, parecía de lo más divertida. Sus ojos reflejaban una ternura infinita que moría bruscamente, al oír la voz de mi madre. Ella me forzaba a desprenderme de su silencio.

 

Tiempo después, regresaba a casa, bajo el sol ardiente. De pronto, irrumpió en el cielo una nube que con su sombra, protegió mis pasos. Un olor a campo llegó tenue y acarició mi alma.

 

Sin saber porque, rodaron en mi rostro dos gotas de agua. Dejaron un ardor a nostalgia en mis pupilas. Cuando llegué a casa, al abrir la puerta, un olor extraño estranguló mi voz . No pude llamarla. La cotidiana escena de la familia, reunida en el comedor, hirió con fuerza mis sentidos. Sobre la mesa se encontraba un enorme plato, con grandes trozos de carne en barbacoa.

Nubecita, entre las ramas de los arbustos.

Mis hermanos, empuñando los cubiertos, aguardaron inútilmente mi presencia. En mi recámara, con la vista fija en el techo, veía el corral vacío, con todo y los narcisos, sin flores y en silencio. Tarde recapacitaron mis padres acerca de lo que significaría tal evento.   http://www.psicologicamentehablando.com/ante-la-perdida-de-una-mascota/

Leer la nota en el periódico (liga en margen inferior) me hizo volver a compartir uno de mis cuentos titulado “Nubecita”. Bravo Paola. Perder una mascota suele subestimarse… por ello comparto Nubecita, entre las ramas de los arbustos. http://pulsoslp.com.mx/2018/03/20/o-lo-llevas-a-otro-lado-o-nos-lo-comemos-la-amenaza-que-obligo-a-paola-a-donar-a-su-chivo/

Resumen
Nubecita, entre las ramas de los arbustos.
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Nubecita, entre las ramas de los arbustos.
Descripcion
Nubecita, entre las ramas de los arbustos. A pesar de que en ese tiempo no hablaba de otra cosa, nunca pude hilvanar una feliz descripción de ella.
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Andrea Saldaña Rivera