Mujer y salud

Primera enfermera de salud pública.

Primera enfermera de salud pública.
Recomendado por Andrea Saldaña Rivera

Primera Enfermera de Salud Pública.

Su nombre tiene 35 versiones, explicaciones, investigaciones y bibliografía, usaremos: Isabel Cendala y Gómez por ser el que aparece en la Medalla Conmemorativa a que se alude más adelante. En México, Miguel Bustamante, un relevante impulsor de la medicina preventiva y social, reivindicó su trayectoria hace 30 años considerándola “Primera enfermera de salud pública, en la historia de nuestro país”.

Gracias a la influencia de Miguel Bustamante, médico y académico de reconocido prestigio a nivel internacional y autor de publicaciones sobre la historia de la Salud Pública en México, desde 1975 se denominó “Isabel Cendala y Gómez” por su mérito como Primera enfermera de salud pública para el premio nacional  dedicado a honrar la labor extraordinaria de un/a profesional de la enfermería en esta especialidad, se otorga anualmente por la Presidencia de la República. Otras definiciones con las que se le reconoce son: “Enfermera abnegada y patriota”, “Primera enfermera de la historia de la medicina hispana” y “Primera enfermera internacional”.

Primera Enfermera de Salud Pública.

La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna contra la viruela (REFV) dirigida por Francisco Xavier Balmis contó entre sus expedicionarios con una mujer: Doña Isabel Cendala y Gómez, fue una enfermera y rectora del Hospital de la Caridad y Casa de Expósitos  de La Coruña, su marido y el único hijo que tuvo fallecieron, a su profesión se agrega la condición de viuda, seguramente volcó todo su amor en los 22 niños que tuvo a su cargo y que fueron elegidos para trasladar en sus brazos la vacuna hasta América. Es un ejemplo pionero en la historia de la enfermería pediátrica y sanitarista de España. Fue la primera mujer española que recibió tal título y sueldo, permaneció durante siete años al cuidado de los sucesivos grupos de chiquillos que fueron necesarios para poder dar cumplimiento al compromiso de España con sus colonias: erradicar un mal que, si no producía la muerte, dejaba sobre sus víctimas unas indelebles y terribles marcas. Su vida ha quedado unida para siempre a la primer campaña de vacunación en la historia de la salud pública, El 30 de noviembre de 1803 la corbeta María Pita zarpó del Puerto español de la Coruña con su grupo para realizar la REFV  para difundir la vacunación contra la viruela en los territorios españoles. Llegaron a Veracruz, México a principios de 1804, terminando el viaje en el país el 8 de mayo de 1804.  El viaje alrededor del mundo duró casi cuatro años y puede ser considerado como la primera campaña global de vacunación.

Doña Isabel, además de ser como se le consideró la Primera enfermera de salud pública en esa época, fue una excelente profesional. Se demuestra por los reportes sobre la escasa mortalidad que padecieron los niños a su cargo durante los diversos trayectos. Los reportes de Balmis y los demás hombres que los escribieron hablaban de su entrega física (con mención especial para el excesivo trabajo, sufrimiento del rigor de los climas, su infatigable labor durante la noche y el día) como emocional (derramado ternura, mostrando sensibilidad y asistencia ante las continuas enfermedades en todos los viajes). Las valoraciones que se hicieron de ella, todas realizadas por varones, son elocuentes “ha perdido la salud, demostrado gran temple, constancia y bondad, ha aceptado un sueldo cortísimo”. Los hombres de la expedición agregaron “Sin restar mérito al resto de practicantes y enfermeros, Doña Isabel constituye un símbolo por su singularidad”.

No es de extrañar que los reportes de Doña Isabel no se solicitaran o no se agregaran al documento conservado de la REFV, primero por ser la única mujer a pesar de habérsele considerado desde entonces la Primera enfermera de salud pública, la discriminación de género debe haber limitado disponer de sus puntos de vista, de sus descripciones,  se hubiera enriquecido considerablemente el relato de la REFV dado que su punto de vista, además del género, podría haber aportado mayores datos por ser la persona que se mantenía en más estrecho contacto con los niños que hicieron posible llevar la vacuna hasta los varios países incluidos en la REFV. No podría pensarse en que tal información se omitió debido al carácter subordinado de Doña Isabel, ante el Jefe de la Expedición el Dr. Francisco Javier Balmis, la subordinación no limitó el agregar reportes de otros integrantes de la expedición, todos varones.

“Yo hacía horas que me había percatado de que mi presencia en aquel barco no era por todos bienvenida, pero preferí no darme por aludida. Una vieja tradición marina decía que para tener una buena travesía, no debían entrar en los barcos ni sombrillas, ni sotanas, ni mujeres”. Nota de Isabel Cendala y Gómez.

María Teresa Arias Bautista ha concebido como fórmula para mostrar la aventura ultramarina a quien llama Isabel Sendales (refiriéndose a Isabel Cendala y Gómez) es el segundo título de una serie de novelas que exponen como la capacidad de las mujeres les permitió sortear las trabas sociales y de género. Dichas trabas, unidas a los propios obstáculos personales, enriquecen sus personajes femeninos convirtiéndolos en arquetipos. Isabel Cendala y Gómez fué uno de ellos. Perteneció al grupo de mujeres que supieron asir fuertemente sus destinos, desde los distintos huecos de espacio y tiempo en que se desarrollaron sus vidas y que tienen en común el paso al otro lado del océano, metafísica de su liberación y apropiación de sí mismas, independientemente de los avatares y las contingencias.http://enfeps.blogspot.mx/2010/05/isabel-cendala-y-gomez-primera.html

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Andrea Saldaña Rivera