Andrea Saldaña Mujeres escritoras

Alex, siempre mío,

Recomendado por Andrea Saldaña Rivera

Alex, siempre mío,

 Andrea Saldaña

Alex, siempre mío, quiero llamarte así, como tantas veces en nuestras despedidas. Me gusta evocar el equilibrio de tan bella palabra: Alex, siempre mío, esa eufonía que me permite arroparla. Tú también apreciabas esa abreviatura, el mismo sobrenombre, diferentes tonos y matices.

Luego de tus visitas semestrales, solíamos compensar la ausencia al ejercitar la pluma, el alma, la memoria, los recuerdos y la capacidad de concreción en nuestras cartas semanales. Ambos pretendíamos trasmitir en pocas palabras, lo que pudiera negar esa distancia. Esa separación que nos mantenía físicamente alejados.

En las cartas estaban nuestros días, destacaban anécdotas y detalles del vaivén de nuestros sentimientos. En ninguna faltó la agenda, donde se priorizaba tu fecha de regreso. Invariablemente el final… era optimista. Siempre destacaba la cuenta regresiva.

Evitabas mencionar tu desesperación ante el invierno largo y frío del que me enteraba a través de las noticias. En cambio, hablabas del trabajo en los campos, de las condiciones precarias de otros trabajadores viviendo en tiendas improvisadas, bajo la sombra de un huerto de ciruelos abandonados. Te dolías de los castigos que los capataces aplicaban a quienes por hambre, tomaban para si, alguno de los frutos que cosechaban.

Alex, siempre mío, siempre solidario.

Recordabas olores y sabores. Lo sé, por las descripciones que hacías, al evocar los platillos mexicanos que habías consumido en tus visitas. Alguna vez no pudiste reprimir tu fastidio ante la rutina de una escasa ración de “Ham&eggs” para desayunar y otra de un insípido “Chicken&vegetables” para comida y cena en California. “No es el mejor alimento”, reconocías, “pero al menos nos mantiene con la fuerza necesaria para el trabajo”.

Al mejorar el clima, aumentaba el despido. En las ciudades, trabajadores de la construcción quedaban desempleados ante la recesión económica. Iban a los campos y aceptaban salarios inferiores. Estos fluctuaban según la “Ley de la oferta y la demanda”. Los derechos laborales eran solo palabras. Se revelaba la verdadera realidad, muy alejada de la romántica visión de la vida en el Valle. Campesinos desempleados y desesperados, hombres, mujeres y niños, abandonaban los huertos que alguna vez fueron el sustento.

Alex, siempre mío, ah como me haces falta.

En mi habitación, tengo nuestras fotografías. Como bien lo sabes, cada una de ellas tiene una historia. Una especie de magia. Me permite evocar cada una de las líneas de tu rostro, cada sombra y cada brillo en tus pupilas. En especial, aprecio las que muestran momentos cotidianos de nuestras realidades y los instantes de dicha compartidos. Tal vez, es una forma de tenerte a mi lado o simplemente las utilizo para trasmitir a través de tu imagen, todo el amor y la nostalgia de tu ausencia.

Veo todas las fotos desde mi cama y solo las olvido cuando llegas. Los días se van veloces cuando estamos juntos. De pronto, nuevamente te vas y yo me quedo. Regreso a mirar de nuevo nuestras fotografías, a releer tus cartas, a escribir mis respuestas. Mientras, los días transcurren lentos, pausados e indolentes.

Estabas por terminar los contratos firmados. No pudiste esperar para darme el anillo de compromiso. Eran tantas las pruebas de tu amor. Los años de nuestra relación, tu mirada, tus besos, tus caricias, tus cartas y también…nuestras fotos. No pude responder a la pregunta, lo impidieron el llanto, la alegría y la sorpresa. Entendiste que mi respuesta era afirmativa. Esa sonrisa lo decía todo. Nos abrazamos. La intensidad de tu amor quedó conmigo…

Alex, siempre mío,

Era la fecha de tu partida, ibas manejando en tu auto. Sería la última vez que nos separaríamos, eso me juraste, lo repetías mientras me abrazabas, mientras te alejabas. Unas horas más tarde, llegaron a buscarte, “se fue por la mañana”, expliqué confundida.

No entendí sus palabras, quedé como aturdida, sabía que me mentían: no podías estar muerto¡¡¡¡ Estaban confundidos, seguro que era eso. Me aferré a repetirlo, sería una coincidencia, hay tantos Alejandros por ahí manejando. Por la noche, me llevaron a fuerza. Vi un ataúd con flores y tu rostro dormido. Finalmente, ese rostro y hasta tu esencia misma, se han quedado conmigo. Cada vez que visito el panteón donde yaces, te digo y te repito: llegaré, se paciente, hoy me aguardas confiado, como yo, tantos años. Un pacto me acompaña, espero estés de acuerdo, revisa con cuidado este video. https://www.youtube.com/watch?v=pzvjbQWbLPc

Alex, siempre mío, siempre tuya.

 

Resumen
Alex, siempre mío, siempre tuya.
Articulo
Alex, siempre mío, siempre tuya.
Descripcion
Alex, siempre mío, siempre tuya.Palabras para negar la separación. Invariablemente el final… es optimista. Finalmente destacando la cuenta regresiva.
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Editor
Mujeresdehoy.mx
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Andrea Saldaña Rivera